
Frotando mis manos ante una intensa lluvia citadina de días anteriores y entre los impresionantes charcos que rodeaban "mi lugar de trabajo" por ponerle un nombre le llamaré "UPN sede El Lago". Surgió en medio de clase una idea que me remontaba al pasado y la forma como él de alguna forma al ser mirado en el recuerdo trastoca de nuevo, lo sensible, lo afectible y hasta lo indecible. El maestro Calvo fué el culpable de esto con su texto "Inocentes preguntas del que no sabe", intentaba generar algún tipo de reflexión en los chicos desde este cuento del ser profesor o del pretender serlo, percibiendo poca onda, sin embargo había que intentarlo y la lectura se inició... y al cabo de un par de minutos llegó la frase que me iba a poner a pensar... pensar... pensar, mejor dicho esta fue: "(...) simplemente uno se va de un lugar y deja de estar presente en la vida de los demás, con lo que comienza un proceso de desdibujamiento inexorablemente paulatino del presente. De presencia se pasa a imagen, recuerdo. Pero, ¿qué es lo que recordamos? De hecho, nunca al pasado tal cual fue en aquel presente pretérito, puesto que el recuerdo viene a nosotros modificado por todas las relaciones que nos sugiere en el momento presente".Y aunque lo había leido un par de ocasiones anteriores sólo en aquel momento sentí, ese frío extraño que se acumula en la panza y comienza a dibujar círculos alrededor de la afección, que sin duda aún continúa. Bien, el punto era echarle un vistazo al pasado, pero ¿que parte del pasado? todo pasa en la prontitud de los segundos y los instantes que pensar en el algo resulta mas bien pensar en el alguien... y al llegar a este punto es cuando es mejor poner punto e ir por un vaso de agua...

